«Choque gastronómico» de un maño en Budapest

saldana_barco

Nuestro colega Guillermo Saldaña vuelve de nuevo al blog contándonos su experiencias desde el extranjero, esta vez, desde Budapest. Ahí va el artículo.

Lo mejor de nuestro viejo continente, en mi opinión, es la diversidad que existe nada mas cruzar una frontera. Poco o nada tiene que ver la vida en Alemania, con otros países cercanos. Y mi camino, precisamente, me llevó desde Alemania hacia el este, en concreto hacia Hungría. Por motivos profesionales, claro está. En Budapest se celebraba un congreso acerca de Procesos, Seguridad y Sostenibilidad en la Industria Alimentaria, el EFFoST Conference 2009, y como no, si tiene que ver con comida, hay que comer, ¿cierto?

Uno de los lugares mas interesantes de Budapest, y no sólo desde el plano gastronómico, es el Mercado Central. En la planta de abajo encontramos los puestos de comida propios de cualquier mercado, agrupados por «gremios». Nada mas entrar nos topamos con la sección de dulces, con un montón de galletas, pasteles y repostería. Nada tipico, aunque alguna especialidad se puede encontrar, como un brazo de gitano de almendras o chocolate bastante denso.

mercado_budapest

A la izquierda puestos de frutas y verduras y en el pasillo central, lo mas típico, especias, y en concreto, el pimentón o paprika. Es algo tan suyo que hasta lo venden en formato recuerdo, con su bolsita y una pequeña pala de madera para servir la dosis. A los que nos interesa el producto y no el merchandising, podemos encontrarlo embolsado a menor precio, tanto dulce como picante.

paprika

Si seguimos caminando hacia el fondo llegamos a las carnes. A parte de los curados (salchichón, tambien muy húngaro), lo que más me llamó la atención fue la carne cruda. Se vende, y por supuesto, compran, muchas vísceras. Pude reconocer sin problemas hígados enteros, pero también riñones, corazones… sobretodo de rumiantes. Y sin salirnos de este grupo de animales, también pude ver como vendían las diferentes partes del estómago, en gresco (rumen o panza, retículo o redecilla, omaso o libro y abomaso o cuajar).

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La planta de arriba son tan solo unos pasillos y pasarelas desde las cuales se puede ver la parte de abajo, y donde podemos encontrar, sobre todo, puestecitos de recuerdos, ropa (y no me refiero precisamente a Zara) y comida preparada.

Puestos de cerveza, refrescos, bebidas varias, y lo que más me interesa a mí, comida. Dos platos en concreto se llevaron mi atención. El goulash es un cocido húngaro que consta de carne de bovino macerada y cocida lentamente, con patatas y un caldo con gran cantidad de pimentón. Es tremendamente sabroso, no apto para paladares refinados. No es picante, pero sí, como digo, muy sabroso. La carne no tiene especial relevancia en este plato debido a la cantidad de especias que lleva, y a que está cocida, pudiendo usarse carne de menor calidad. De cualquier manera, para los que les guste probar cosas distintas, con ingredientes conocidos (no estoy hablando de comer perro a la parrilla), es un plato muy interesante.

langos

Pero mucho más me chocó el Langos, otra especialidad de Budapest. Consiste en una especie de pizza en la que lo más curioso es la masa. Ésta está hecha a base de masa de churrería (de hecho sabe exactamente igual que los churros, si no se le acompaña de nada más), pero en lugar de ser alargada, es plana, del tamaño de un plato. Encima se puede poner lo que se quiera, por ejemplo salsa hugaresa (a base de tomate, salchichas y maiz), o queso con jamón cocido y salsa de nata (parecido a los platos griegos), o cualquier otro acompañamiento, incluso dulce.

Es un plato sorprendente, al menos para mí, que no esperaba combinar el sabor de los churros con el de las salchichas. Resulta un poco grasiento, ya que el pan está frito, y los acompañamientos son de todo, menos light. Merece la pena probarlo, aunque sea compartido. Yo me comí uno entero y me llenó para lo que quedaba de día.

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Y si lo que buscamos en Budapest es algo más refinado sin descuidar la tradición, ahí va mi recomendación: Restaurante Menza, en Liszt Ferenctér, cerquita de la plaza Oktogon. Tienen platos típicos húngaros, los camareros son todos gente joven siempre con una sonrisa en la cara y dispuestos a aconsejar a la hora de elegir. Es carillo para lo que podemos encontrar por ahí, pero yo pude cenar de maravilla, en cuanto a calidad y cantidad, por unos 12 euros (unos 3200 florines, al cambio). Y no voy a comentar más de este sitio, que no me llevo comisión, y es mejor que quien vaya a ir, lo descubra por sí mismo.

Estoy pensando que en cuanto regrese a España me va a faltar tiempo para preparar un churro plano. Los churros ahora tienen un nuevo amigo en lugar del chocolate, ¡las salchichas con tomate!

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7 Comments Posted

  1. Qué suerte!!! Yo quiero volver a Budapest ya que cuando estuve se me hizo muy corta la estancia…
    En el mercado, lo que más me llamó la atención, fueron las ristras interminables de salchichas de mil y un tipos.
    En cuanto al goulash… ¡¿cómo que no es para paladares finos?! si es de lo mejor que hay!!! a mi me encantó, eso sí… lo que no es apto para estómagos sensibles ya que como se les vaya la mano con la paprika… yo lo comí guisado con verduras y acompañado por unas masas que no recuerdo como se llamaban y cuya textura recordaba a la miga de pan mojada…

  2. Si, cuando hablaba de paladares finos me referia por lo tremendamente especiado que hacen el goulash. Quizas lo de estomagos sensibles sea mas acertado. En cualquier caso, es algo tremendamente sabroso.

  3. El mercado de Budapest es muy entretenido pero la variedad de productos resulta algo escasa.

    Estuvimos de apartamento en la ciudad y hacíamos la compra diaria allí. Curiosamente vendían los huevos por unidades y las salchichas destacaban particularmente. El apartado de quesos no era como para tirar cohetes. Los dulces ya subían la nota.

    Es de destacar la amabilidad del personal de los puestos y de su corrección al mostrar los precios de cada cosa.

    En cuanto a la cocina húngara, me pareció que las salsas fuertes acaban enmascarando el buen género.

  4. Francisco, si es que mercados como los de España los hay pocos, por la variedad, digo. Qué envidia poder estar haciendo la compra diaria en Budapest, aunque sólo sea en vacaciones.

    En cuanto a lo de las salsas, estoy contigo, hay veces que no puedes saborear el buen producto.

    Chica de Potedia: Me alegro que te gusten, el genio es Guille, que encima los vive 😉

  5. Francisco, si es cierto que el mercado de Budapest es un poco flojo en cuanto a variedad, los espanioles tampoco son para tirar cohetes. Los mercados centrales SI son mas variados (de los mejores que he visto, el de la Boqueria de Barcelona), pero en cuanto a cademas de supermercados, es otro cantar. Aqui en Alemania he podido comprobar como hay mucha mas variedad de casi todo en los estantes, excepto de fruta, verdura y pescado fresco. Y eso que estoy en un pueblo pequenio…

    Chica de Potedaia, el Goulash esta bueno, pero me resulto mas sorprendente el Langos! Y de genio nada, Bertus, solo escribano (pero se agradece el piropo! Jajaja)

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